#AltoALaCriminalización | Caso contra Leocadio Juracán no avanza a debate y evidencia la falta de sustento en las acusaciones
Finalizó la audiencia de etapa intermedia dentro del proceso impulsado en contra del dirigente nacional campesino Leocadio Juracán Salomé, en la que el órgano jurisdiccional resolvió dictar clausura provisional, al determinar que no existen elementos de convicción suficientes para enviar el caso a debate oral y público.
La resolución judicial confirma que las acusaciones presentadas carecen de los elementos necesarios para sostener un proceso penal, por lo que el caso no avanzó a una nueva fase.
Con esta resolución, Leocadio Juracán continúa en pleno goce de sus derechos, manteniendo intacto su papel como dirigente campesino, defensor del territorio y referente de las luchas por la justicia agraria en Guatemala.
No obstante, el juez otorgó al Ministerio Público un plazo de un mes para ampliar la investigación y discutir nuevos elementos, fijando audiencia para el 8 de julio de 2026. En caso de no presentarse pruebas adicionales, se espera el cierre definitivo del proceso.
Este caso vuelve a colocar en el centro del debate nacional el uso del sistema de justicia frente a las luchas sociales y agrarias que históricamente han cuestionado la desigualdad en el acceso a la tierra, el despojo de territorios, los desalojos y las condiciones estructurales que enfrentan las comunidades campesinas e indígenas.
Mientras miles de familias continúan exigiendo acceso a la tierra, resolución de conflictos agrarios, protección de sus territorios y condiciones dignas de vida, resulta necesario preguntarse: ¿por qué las demandas históricas siguen sin resolverse y por qué quienes las impulsan terminan enfrentando procesos judiciales que finalmente no logran sostenerse?
La lucha campesina no puede reducirse a expedientes judiciales.
La defensa del territorio, de la vida, del agua, de las semillas nativas y de la Madre Tierra forma parte de los derechos colectivos de los pueblos y de una agenda legítima de transformación social.
Durante más de cuatro décadas, el movimiento campesino organizado ha levantado propuestas para enfrentar la crisis agraria en Guatemala, impulsando alternativas basadas en la justicia, el acceso equitativo a la tierra, la soberanía alimentaria y el Utz K’aslemal, como horizonte de vida digna para las comunidades.
Hoy, la resolución alcanzada representa un paso importante, pero también deja una reflexión profunda: las demandas sociales no pueden seguir respondiéndose desde la judicialización mientras la problemática agraria continúa sin solución estructural.
DEFENDER EL TERRITORIO, LA VIDA Y LA MADRE TIERRA NO ES DELITO
#AltoALaCriminalización
Leocadio queda en pleno goce de sus derechos


